Vamos juntos...

martes, 21 de abril de 2009

Veinte gramos de cocaína y un billete de veinte

Vale, así que tú crees que tienes problemas eh.
¡Ja! ¿Qué pueden ser problemas para ti?
¿Quieres saber de un verdadero problema?

Un día no aguanté mas la presión que llevaba no sólo fuera sino también dentro de mi y decidí escapar.
Si bien no tenía muchas alternativas, pensé que lo mejor sería un viaje.
A decir verdad, el peor viaje que he tenido en mi vida.


Veinte gramos de cocaína y un billete también de veinte me llevaron
a un lugar tan lejano, tan irreal...
Dicen que la coca te lleva al paraíso...
¿Será?
Porque yo no lo creo.
Veinte gramos de cocaína y un billete también de veinte me llevaron
a un lugar que jamás creí conocer:
el infierno
Me arrepentí ya demasiado tarde, vomité hasta que mi garganta no pudo más.
Sentí mi muerte cerca.
Lloré, grité, pensé que el dolor se escaparía por mis labios, mi boca, mis ojos, mis lágrimas.
Pero no fue así.
El dolor no duró mucho tiempo, perdí el conocimiento, perdí todo lo que tenía, me perdí a mi.
Porque descubrí que la droga es como el diablo, una vez que la tientas, la pruebas y te gusta, es como si le vendieras tu alma.
Porque aunque suene poco,
veinte gramos de cocaína y un billete de veinte,
lo son todo.

©Tania Manriquez


*Claro que es mejor la droga del verso, a decir verdad ese es mi único vicio. :)
Esta no es una experiencia vívida ni mucho menos, tampoco es una historia que me hayan contado.
Es sólo una forma de demostrar la visión que tengo acerca de un tema tan delicado como es el de las drogas.

3 comentarios:

JuanR Cuchhi dijo...

mejor la droga del verso...si!,
mejor que financiar mafias...
besos

FENIX dijo...

Cuanta razón veo en tus letras.... es una muerte en vida, un verdadero infierno al cual si tuveras eleccion conciente, no entrarias.

un saludo cordial.

Pablo Mariosa dijo...

Es bueno el consejo de Juan.

Por mi parte, me parece un escrito valiente. Ya sea el narrador o el autor quien confiesa su experiencia infernal, el mensaje es contundente.

Te invito a visitar mi blog.

Saludos,

Pablo