Vamos juntos...

martes, 30 de septiembre de 2008

El encanto de los sueños

Roberto dice: ¿por qué seguir los sueños?, si son sólo fantasía. Si, sólo eso y nada más.
Y yo digo: bueno ¿Y por qué no ?, si son mi vida, mi esperanza... mi TODO.
¿Acaso hay algo mas importante que todo aquello?
De sueños se vive, se respira... un sueño es lo que hace que la VIDA sea interesante.
Construir castillos en el aire ¿para qué?, si sólo se pierde el tiempo.
¿Quién dice?, si por ahí empieza todo; ahora sólo faltan cimientos debajo de éstos.
Es bueno vivir, pero sinceramente, mejor es soñar.
¿Son posibles tus sueños?, seguramente, y si no, hagámoslos posibles. ¿O no?
Los sueños son sumamente importantes, nada, absolutamente nada, se hace sin que se imagine primero.
Toda la gente sueña: dormida, despierta, consciente o inconscientemente. El caso es que todos soñamos.
Según Shakespeare: "Un hombre que no se alimenta de sus sueños, envejece pronto.".
¿Será verdad? ... Lo es.
¿Queda algo más Roberto?
¿No?, entonces lo siento, sólo nos queda soñar.
©Tania Manriquez

jueves, 18 de septiembre de 2008

Hamlet

Ser o no ser, esa es la cuestión: si es más noble para el alma soportar las flechas y pedradas de la áspera Fortuna o armarse contra un mar de adversidades y darles fin en el encuentro. Morir: dormir, nada más. Y si durmiendo terminaran las angustias y los mil ataques naturales herencia de la carne, sería una conclusión seriamente deseable. Morir, dormir: dormir, tal vez soñar. Sí, ese es el estorbo; pues qué podríamos soñar en nuestro sueño eterno ya libres del agobio terrenal,es una consideración que frena el juicio y da tan larga vida a la desgracia. Pues, ¿quién soportaría los azotes e injurias de este mundo ,el desmán del tirano, la afrenta del soberbio, las penas del amor menospreciado, la tardanza de la ley, la arrogancia del cargo, los insultos que sufre la paciencia, pudiendo cerrar cuentas uno mismo con un simple puñal? ¿Quién lleva esas cargas, gimiendo y sudando bajo el peso de esta vida, si no es porque el temor al más allá, la tierra inexplorada de cuyas fronteras ningún viajero vuelve, detiene los sentidos y nos hace soportar los males que tenemos antes que huir hacia otros que ignoramos? La conciencia nos vuelve unos cobardes, el color natural de nuestro ánimo se mustia con el pálido matiz del pensamiento, y empresas de gran peso y entidad por tal motivo se desvían de su curso y ya no son acción.