Vamos juntos...

lunes, 27 de julio de 2009

Estados que cambian

A veces por las noches me da por pensar en ti y me frustra la idea de no encontrarte. El velo que cubre la fina distancia entre fantasía y realidad se desvanece con la sonata del tiempo, cuatro movimientos un compás.

Hay personas que cambian, me cambian, se cambian entre ellos.

Estoy cambiando, me lo dice mi reflejo y aquellas personas que tienen el atrevimiento de mirar más allá de mis ojos, todas esas personas que osan profundizar en mis sentidos lo saben, se saben, se identifican, se reconocen, me descubren.

Advierten que mi rostro está cambiando y que mis ojos ya no son los de antes, esos que han visto demasiado pero jamás suficiente, de los que emanan mucho más que lágrimas, los que te contemplaron por primera vez... todos esos ojos que fui en algún momento ya no son lo mismos.

De ellos se desprende un centelleo que deja ciegos a todos aquellos que jamás han logrado avistar el amor o siquiera una ínfima parte de él.

Los ojos cambian.
Todo cambia...
Las miradas también cambian.

A veces por las noches me da por pensar en ti y me frustra la idea de no encontrarte. También hay noches en las que me da por esperar medio dormida y muy consciente.
Ésta es una de esas noches, es tarde y sólo por si acaso... te sigo esperando.

©Tania Manriquez

martes, 21 de julio de 2009

Echando de menos

A veces en el día, durante la noche, dormida, despierta. Parada, sentada, acostada, en cuclillas.
Cuando el tránsito está muerto y cuando las calles rebosan de gente. Mientras veo, mientras creo, cuando siento, cuando callo, cuando escucho.
Sólo cuando corro, en lo que camino, cuando llego, cuando me voy.
Al momento de despertar, cuando me baño, cuando cocino y mientras como.
En mi cama, en mi mente, en ese rincón de la casa, en mi corazón; en mis labios, en mis ojos y en mis manos. En mis brazos, en esa pared ausente, en el sofá, en la mecedora.
Justo cuando me recuesto sobre el pasto y miro las nubes, cuando las hojas caen y la gente habla. En medio de los murmullos y los silencios; en los espacios en blanco que hay entre cada palabra.
Cuando me veo en el espejo y mientras me cambio la ropa.
En mis venas, en la sangre, en mis uñas, en las líneas de mis manos.
Siempre que pienso, escribo o leo. Al momento de ver una película de terror y justo cuando enciendo el televisor para ver las noticias.
En las ondas del agua que se generan cuando cae la lluvia.
Cuando lloro y cuando me río.
Sobre todo cuando pienso en ti.
te extraño


©Tania Manriquez

domingo, 5 de julio de 2009

Escultura de un pintor

Una buena noche a las doce de la noche
pintaste en el cielo el reflejo de una puerta
que silenciosamente abría paso
a aquellas almas solitarias y nocturnas

Tomaste el pincel y junto a tu godete
se encontraban las pinturas oculares
con las que trazaste tu camino
y el de muchos otros que ansiosamente
esperaban el encuento de sus seres

Anda, alza la vista y mira al cielo
desvela tu nueva obra de arte
¿ves esa mezcla de colores?
tú los creaste, me creaste a mi
¿es que acaso seré yo una escultura?
mejor un templo, para que muchos acudan a mi encuentro

Un buen día a las doce del día
se abieron las puertas del pasillo
los noctámbulos dejaron de serlo
y se volvieron seres vividores de día
yo solo esperaba las campanadas,
esas que proclaman la llegada de la noche
pero esas campanas nunca sonaron
esa noche tu nunca llegaste

A la hora del crepúsculo regresaste a mi cuerpo; tu lienzo
pintabas
pintabas
pintabas
y yo deseé ser otra buena obra de arte, una tuya
pero el arte se lo llevó el viento
y las palabras quedaron olvidadas

En la madrugada a las mil doscientas de la madrugada
soñé contigo y con la senda en la que una mala noche
trazaste el camino que te alejaría de mi
¿podrías mentirme y fingir seguir aquí?
¿cuántas mentiras quieres?
Yo sólo quiero una
yo sólo a ti

©Tania Manriquez

jueves, 2 de julio de 2009

Ἔρως

Siento tu presencia lejana, liviana
procuraría no sentirte, porque se que nunca apareces,
pero te pienso y me gusta esa sensación
esa de saber que no te encuentro
esa de saber que nunca estás

Eres pluma de ave flotando entre mis pensamientos
ligera, cercana; inmortal...
Forma amorfa siempre ausente
portando a diario el olor inconfundible de tus miradas
esa fría ternura de las palabras
ese murmullo interminable lleno de silencios

Hay momentos que pasan y que no entiendo
infiero que es porque están más allá de mi nivel para comprender las cosas
pero es que hay cosas que no sé
y es que tampoco sé entenderte

Busco en tus pupilas solares las respuestas
de aquellas preguntas que jamás concebí
busco ese iris proveniente del sol que me inquieta
ese que me hace dudar de mi
que me emociona, que me alerta
ese iris que despeja mi alma

Tus ojos me hablan a través del espejo
pero no logro descifrar las miradas
no sé qué es lo que pasa cuando cierro los ojos
porque veo sólo un vacío
¿será que ese vacío es de ti?

Eres pluma de ave etérea que ya no flota entre mis pensamientos
ser intangible roedor de sentimientos
somnífero que me eleva a los más idílicos sueños
eres ser volátil oculto en las sombras
eres; aunque no te guste ser...
©Tania Manriquez

miércoles, 1 de julio de 2009

Inexistentes

Me cuesta trabajo mirar por la ventana y no saber qué mirar...

Por más que busco no encuentro el color de sus ojos en las hojas marchitas de los árboles.

Ese tornasol de otoño.

El no saber si es verde, rojo, negro, café…

Inexistente.

Mi cuerpo siente el frío aire de la mañana.

Siento la sombra de sus besos recorrer mi espalda.

Tan helados aquellos besos, como si solo quedara su alma.

Y pienso, y no pienso, intento pensar, no quiero.

Quiero sentir.

Intento

Intento.

No puedo.

Y lo siento.

Siento sus manos recorrer mi cuello, siento su mirada recorrer mi cara.

Mis mil caras…

Dice él que soy muchas.

Yo sé que soy una sola.

Me mira y me arrepiento. Me arrepiento de haber pensado diferente.

Para él no existe el tiempo.

Para mi sólo existe el momento.

Él toma mi alma como si fuera suya, es suya.

La maneja como si fuera algo preciado; no lo es.

Me dejo llevar por las vibraciones de su aliento.

Los latidos de su corazón.

El ritmo de su cuerpo.

Él dice:

Soy tuyo.

Yo digo:

Soy tú

Y entonces dejo caer las lágrimas.

Verdes, rojas, negras, cafés.

Tornasoladas

Inexistentes.

Oxidadas.

Inexistentes.

Suyas.

Existentes.

Y su mirada invadió el cuarto.

Y su mirada invadió mi mente

Y el silencio era tan ruidoso…

No había más miradas...

Sonreí.

Entendí.

Había abandonado el momento.

La risa de la desgracia salió de mi cuerpo junto con aquellas lágrimas.

Verdes, rojas, negras, cafés…

Tuyas.

©Tania Manriquez

Busco ser cómplice del tiempo
¿me acompañas?
©Tania Manriquez

Regresa

14/11/2007
No mires, no vuelvas, no busques
nunca te arrepentiste, no tuviste tiempo
hiciste lo que pudiste, lo hiciste
te fuiste,
entre gomas, tonos y flechas
entre ello se encuentra tu historia,
suspiraste y se rompió el viento,
haciendo más sonora la profundidad del silencio

Llega, regresa, arriesga,
toca a la puerta,
prueba; comprueba
ésta siempre estará abierta

Mírame, vuelve, búscame...
encuéntrame

©Tania Manriquez