Vamos juntos...

viernes, 22 de agosto de 2008

Chico Tóxico

Quienes de verdad lo amamos

lo llamamos siempre Max

chico tóxico, en cambio

lo apodaban los demás.


Inhalaba chico tóxico

humo,absestos y amoniaco.

Para el era oxígeno

todo lo cancerígeno.


Su juguete favorito

era un bote de aerosol

que disparaba solito

todo el día, de sol a sol.


Se levantaba aun de noche

a esperar en la cochera

a que el motor se encendiera

y, tras carraspear, el coche

lo maquillara-muy mono-

con dióxido de carbono.


Una sola vez lloró,

mas no por tristeza ni odio;

es que en los ojos le entró

algún cloruro de sodio.


Por darle algo de aire cálido

lo sacaron al jardín.

Se puso al instante pálido

y tieso como espadín.


Tieso y duro, si, muy duro.

Pues ¿Quién podría colegir

que uno pudiera morir

de respirar aire puro?


Voló su alma en pos del trono
celestial del señor. Pero

abriendo un gran agujero

allá en la capa de ozono.


Tim Burton

viernes, 15 de agosto de 2008

Todo lo que puede hacer la Luna

La Luna
La Luna se puede tomar a cucharadas,
o como una cápsula cada dos horas.
Es buena como hipnótico y sedante,
y tambíen alivia a los que se han
intoxicado de filosofía.
Un pedazo de la Luna en el bolsillo
es mejor amuleto que la pata de conejo:
sirve para encontrar a quien se ama,
para ser rico sin que lo sepa nadie
y para alejar a los médicos y a las clínicas.
Se puede dar de postre a los niños
cuando no se han dormido,
y unas gotas de Luna
en los ojos de los ancianos
ayudan a bien morir.
Pon una hoja tierna de la Luna
debajo de tu almohada,
y mirarás lo que quieras ver.
Lleva siempre un frasquito
del aire de la Luna
para cuando te ahogues,
y dale la llave de la Luna
a los presos y a los desencantados.
Para los condenados a muerte
y para los condenados a vida
no hay mejor estimulante que la Luna
en dosis precisas y controladas.
Jaime Sabines

lunes, 11 de agosto de 2008

¿Camino fácil?

Hoy estaba pensando en que muchas veces de mi vida he optado por tomar el camino más fácil o el camino menos riesgoso.
Un "amigo" ha estado buscándome últimamente. Por celular, con amigos en común, en internet, bueno, en un sin fin de lugares. Y la verdad no ha tenido mucho éxito.
No me ha encontrado porque yo no quiero que me encuentre.
Cada que llama no contesto, cada vez que pregunta por mí pido que me nieguen, y así es. Estoy fingiendo ser tragada por la tierra y quién sabe que pasó conmigo.
Hace mucho que lo conozco, pero por el momento no quiero saber nada de él.
NO quiero verlo, NO quiero hablar con él, NO quiero que sepa de mi...
NADA, no quiero tener NADA que ver con él.
¿Por qué?. Quién sabe.
Siempre he sido así. Después de cierto tiempo comienzo hartarme de algunas personas y prefiero alejarme de ellas; aunque sea temporal.
¿Es normal ser así?... ¿Quién es normal?...
Este "amigo" ahora sabe todo de mí. Tiene mi número de casa, de celular, mi dirección, sabe donde estudio... ¡Sabe todo!
Y eso es algo taaan frustrante. Uno que quiere pasar desapercibida por ciertas personas, ¡y que la encuentran!.
¡No puede ser!, de verdad que no.
¿Será que esto es parte de una jugarreta del destino? Puede ser...
Hoy estaba leyendo mi horóscopo, y aunque no sea una fiel creyente de todo eso, hubo algo que me llamó la atención:
-Elegir la salida más fácil no será una opción tentadora hoy, Tania. Esto no significa que habitualmente adoptes esa filosofía, de ninguna manera, pero podría decirse que todo el mundo se siente atraído de vez en cuando. No es tu caso, sin embargo, porque los aspectos planetarios te confieren la fortaleza para seguir todos los pasos necesarios, por más extensos que sean. Si alguien intenta convencerte de lo contrario, mantente firme.-
No sé si tiene que ver con todo lo que me está pasando.
¿Coincidencia?. No lo creo. Según el Kybalión todo pasa por algo.
Anyway, no sé que hacer.
No me quiero afrontar a él sólo porque no me siento lista para verlo.
Y entonces... ¿Alguien sabe qué se hace en estos casos?

P.S. Se aceptan sugerencias...
©Tania Manriquez

martes, 5 de agosto de 2008

Las Huellas

Soñé que caminaba por una playa larga con el Señor y que en el cielo se iban reflejando escenas de mi vida pasada; en cada una de ellas veía siempre huellas de dos personas sobre la arena: unas eran las mías y otras las del Señor.

Cuando se reflejó la última escena de mi vida, miré hacia atrás. Noté que en muchas ocasiones a través del sendero de mi vida había sólo un par de huellas y también noté que esto sucedió durante las épocas más tristes y dolorosas de mi vida.

Cuando noté esto pregunté al Señor por qué aquello:
"Señor, tú me dijiste que una vez que yo hubiera decidido seguirte, Tú siempre estarías a mi lado en el camino, pero he notado que cuando yo más sufría sólo había un par de huellas, y no entiendo por qué me abandonaste cuando más te necesitaba."

El Señor me respondió:
"Hijo amado, yo nunca te abandonaría en tus tiempos de prueba y sufrimiento. Cuando tú has visto sólo un par de huellas en la arena, es porque yo te cargaba en mis brazos."