
Vamos a dedicarle todo cuanto haya a ella.
Esa ella que bien puedes ser tú, yo o incluso ella misma.
Ella que somos todos nosotros,
y muchos como yo, podemos no saberlo.
©Tania Manriquez
Miro sus ojos como si fueran espejos en donde la tristeza se ve reflejada. Es una mujer libre empero no feliz; guarda sus recuerdos en bolsas de plástico para que nunca nadie los degrade, para que con el paso de miles de años sigan estando presentes. Los mira, piensa, sonríe, llora, los disfruta, recuerda.
Hay calles lejanas que no volveré a recorrer nunca.
Por las noches cuando ausente está Morfeo busco en mi cama mundos desconocidos, esperando olvidar que en mi interior hay un corazón cuyo estrepitoso y constante latido no me deja dormir.