Vamos juntos...

sábado, 23 de junio de 2012

Diez fragmentos de vida

I
Ella se va de viaje. Los vagones del tren transportan las últimas cartas de amor del mundo. En ellas se lee: favor de desnudarse el alma antes de abordar.

II
Ella. Ella se pintará el cabello de rojo.
Poco a poco, uno por uno. Uno por cada día de tristeza.
Uno por cada día de soledad.

III
Él no escribe desde hace dos años. Ella lo busca donde solía encontrarse
con las letras que él alguna vez le regaló.
No hay nada nuevo, sin embargo espera atenta la próxma misiva.
Sabe que no será para ella, pero al menos será de parte de él.

IV
Ella espera. No sabe bien qué, pero espera.

V
Ella reflexionó, sorprendida. Parecía rechazar una proposición intolerable.

VI
Se percibía un silencio ensordecedor entre ambos.
Estaban lejos, pero ella lo escuchaba.

VII
Ella sigue esperando. Y mientras espera, imagina cómo reaccionaría si se vuelve a encontrar
alguna vez con él.

VIII
Él le gusta a ella, ella le gusta a él.
Nunca se han visto, pero se gustan y probablemente, se quieren.

IX
Ella ya no espera, ahora se dedica a abrazar el vacío...

X
Ella acaba de sepultar su corazón.


©Tania Manriquez

sábado, 18 de febrero de 2012

No tires las cartas de amor

Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado,
serán tu última literatura.

Joan Margarit

lunes, 13 de febrero de 2012

Carta Primera

Yo sólo quiero hablar contigo, contártelo todo por primera vez.
Contarte toda mi vida y todos los secretos que guardo. Pero no me atrevo, y por eso escribo.

viernes, 27 de enero de 2012

miércoles, 11 de enero de 2012

Hombre

Atrévete a creer en Dios, hombre. Porque yo, siendo mujer, te puedo demostrar su existencia.

viernes, 16 de diciembre de 2011

Ser Poeta

Será que los poetas son esas personas que 'se han ganado el derecho de tutear a las estrellas' y como no me siento merecedora de ese título, yo no las tuteo, pero sí las pinto.

martes, 13 de diciembre de 2011

Arlequín Cósmico I

Podría decir que soy persona pero la verdad es que soy arlequín.

Me formaron nebulosas y polvos estelares. Fui unida al mundo con lazos de materia infinita.

Yo no vivo a merced de nadie salvo de la vida misma y del personaje que se supone soy.

Así como soy arlequín también soy gitana y como buena gitana nunca he dejado ni dejaré de andar, puesto que siempre he querido adelantarme a mis propios pasos.

Recorro frenética el mundo buscando ese rincón exacto en el cual pueda amodorrarme; donde las personas no sean personas sino también arlequines viviendo la vida como el carnaval que es.

La diferencia es que ahí nadie portará máscaras ni pretensiones. Si acaso se usarán las vestimentas de siglos anteriores y le rendiremos homenaje a todos nuestros antepasados, aquellos inmortales que valoraban la vida donde soñar no era considerado oficio exclusivo de pecadores.

Los corazones de los arlequines estarán formados por miles de gotas saladas y oculares, porque las gotas saladas y oculares están destinadas a volverse plumas y las plumas están destinadas a volverse alas y las alas estarán destinadas a volar.

Aunque sea arlequín mi corazón será diferente porque también tendrá algo de persona.

El mío será un corazón con vida propia. Loco, inestable, rojo, enamoradizo y muy liviano.

También será un amante empedernido que nunca se resignará a dejar de querer.

Vivirá al final de cada una de las estaciones porque esos son los momentos en que los arlequines se enamoran. Y como ese corazón tendrá vida propia durante el otoño procurará estar un tanto distante de la superficie y del dolor.

Los arlequines jamás moriremos porque somos inmortales pero si alguien llegase a necesitar imaginar la muerte de un arlequín le puedo decir que moriría de la forma en que vivió: de una callada manera y muy contento. Porque la muerte no sería algo a lo que temerle sino que estaría considerada como la transmutación alquímica para renacer y formar parte del Universo.

En las escuelas de los arlequines se les enseñará exclusivamente a mirar y sobre todo a observar el lado escondido de la belleza natural que a veces se escapa en la vida ordinaria, justo esa que abandoné alguna vez en busca del mar.

Buscarán con vigor la verdad de la imaginación porque en la mente de los arlequines se encuentran las voces que dictan el rumbo y ellos que tienen voces internas lo saben y viven conforme a lo que oyen.

©Tania Manriquez