De tomar lo que no nos pertenece:
Te presto mi corazón.
Sólo no hagas nada raro con él, por favor.
Sobre la despedida:
Lamentablemente, nunca dejó de quererlo.
Éste es un adios interminable...
Dejo los puntos suspensivos por si queda algo más que decir.
Sobre los deseos:
Temes desear algo porque crees que el no conseguirlo será aún más doloroso.
Temes tener lo que quieres porque temes perderlo.
De las predicciones:
Un día no muy lejano alguien me romperá el corazón.
Has hecho mal, vas a sufrir.
No podemos huir de lo inevitable.
Del arrepentimiento:
Sí, llegué a arrepentirme demasiadas veces.
Desafortunadamente, mi corazón nunca hizo caso.
De la incertidumbre:
¿Me esperas afuera para arrancarme el corazón?
Del olvido:
-Amor. Hace mucho que no me decías así.
-Hace mucho que ni siquiera te decía.
©Tania Manriquez
Vamos juntos...
sábado, 10 de julio de 2010
jueves, 8 de julio de 2010
miércoles, 7 de julio de 2010
domingo, 4 de julio de 2010
Es triste
Para E. Juárez,
aunque él no lo sepa.
Es triste mirar hacia atrás y caer en la cuenta que de no haber sentido miedo a lo desconocido en determinado momento, se hubieran podido lograr muchas cosas.
Es triste darse cuenta que una persona cambio su actitud hacia ti por culpa de largos momentos de indecisión.
Es triste reconocer tu error en versos desconocidos.
Pero más triste es no saber cómo evitar voltear para atrás y sentir nostalgia por aquello que pudo haber sido y nunca fue.
©Tania Manriquez
viernes, 2 de julio de 2010
martes, 29 de junio de 2010
Camino del peregrino
Los peregrinos no le temen a nada,
nunca tienen nada que perder.
Nosotros no nos damos cuenta de lo que pasa,
todo suele ocurrir demasiado rápido como para prestar atención.
En cambio para ellos, cada instante se vuelve infinito
si hay algo a lo que tampoco que temen, es al tiempo.
Ellos no cierran los ojos para poder contemplar
el mundo que a sus pies les espera,
saben observar con el corazón.
También saben apagar las estrellas de un soplo,
tienen a la luna como único testigo de sus hazañas.
No tienen ataduras, saben que hay momentos
que tienen que dejar ir.
Por su propio bien, aunque duela.
Desde pequeños aprendieron a cortar cualquier lazo
que los amarrara a algo.
Están conscientes de que su destino es el universo.
Los peregrinos son conocedores natos de que
existe una noche difertente para cada país.
Para cada alma también.
Reconocen que la vida es corta, y cualquier instante
se convierte en una oportunidad de crear algo especial.
Camino del peregrino:
pies descalzos y piedras afiladas.
Bóveda cósmica y estrellas infinitas.
Cuando están a punto de dormir, reflexionan:
no importa cuánto dure su peregrinación,
a todos siempre nos persigue la misma luna.
©Tania Manriquez
nunca tienen nada que perder.
Nosotros no nos damos cuenta de lo que pasa,
todo suele ocurrir demasiado rápido como para prestar atención.
En cambio para ellos, cada instante se vuelve infinito
si hay algo a lo que tampoco que temen, es al tiempo.
Ellos no cierran los ojos para poder contemplar
el mundo que a sus pies les espera,
saben observar con el corazón.
También saben apagar las estrellas de un soplo,
tienen a la luna como único testigo de sus hazañas.
No tienen ataduras, saben que hay momentos
que tienen que dejar ir.
Por su propio bien, aunque duela.
Desde pequeños aprendieron a cortar cualquier lazo
que los amarrara a algo.
Están conscientes de que su destino es el universo.
Los peregrinos son conocedores natos de que
existe una noche difertente para cada país.
Para cada alma también.
Reconocen que la vida es corta, y cualquier instante
se convierte en una oportunidad de crear algo especial.
Camino del peregrino:
pies descalzos y piedras afiladas.
Bóveda cósmica y estrellas infinitas.
Cuando están a punto de dormir, reflexionan:
no importa cuánto dure su peregrinación,
a todos siempre nos persigue la misma luna.
©Tania Manriquez
domingo, 27 de junio de 2010
Morados con dedicatoria
Para Nube AlixUna tregua floral.
Búscame en los encuentros casuales que tienen cita en el universo, sólo espera mi siguiente mensaje.
Lirios y jacarandas caían del cielo mientras me resguardaba bajo pasos derrumbados.
Me caí del cielo.
Una bandada de esperanzas se me atoró en la garganta. Y me quedé despalabrada.
Parvada de púrpuras para una aventura apasionada.
Todo sucedió en un santiamén.
Santiamén de azules, de reyes.
De azul rey.
Cielo.
©Tania Manriquez
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