Vamos juntos...

miércoles, 23 de junio de 2010

Un réquiem por Saramago

"...Sin embargo, cambian los tiempos, cambian las voluntades y las cualidades, lo que fue perfecto ha dejado de serlo, por razones en las que las voluntades no pueden, pero que no serían razones sin que los tiempos las trajesen. O el tiempo."

José Saramago, Casi un objeto, fragmento.

sábado, 19 de junio de 2010

Atento consejo

Disculpe: todos los días son para festejar tomando en cuenta que se está vivo.
Después se arrepentirá de no haberlo hecho antes, pero para entonces será demasiado tarde.
Esperaré en la esquina de la cuadra. Nos vemos en treinta años.
Que tenga una buena noche.

Atentamente: la muerte.

©Tania Manriquez

miércoles, 19 de mayo de 2010

Cuenta regresiva

Son quinientas cuatro horas en espera; muchas más que las que mis momentos de insomnio me permiten soportar.
No existe una necesidad real de escribir, pero con algo tengo que calmar la enorme ansiedad que llevo dentro.
Son palabras suficientes: quinientas cuatro, veintiún, tres.
Llevo la cuenta regresiva de los segundos, ¿qué tan puntual serás esta vez?
Menos cuarenta y ocho horas y contando... espero paciente tu llegada.
No hay suficientes palabras para escribir lo que llevo dentro, nunca lo serán.
Es poco tiempo.
Quinientas cuatro, veintiún... tres.

©Tania Manriquez

lunes, 10 de mayo de 2010

Impaciencia en el corazón

Amor animi arbitrio sumitur non ponitur
Publio Sirio
Sueño contigo y despierto alterada. Los nervios comienzan a hacer sus estragos y me impiden conciliar el sueño nuevamente. ¿Llegarás esta vez?
Espero pacientemente una, dos horas.
Dudo. No apareces... Empiezo a sentir decepción de ti, de mi, los dos juntos, por separado...
Apareces de repente, sonríes y te disculpas, yo te perdono.
Invades el pensamiento, mi corazón, el alma por completo.
¿Cambiamos el lugar? por supuesto.
El sol nos invade, atraemos sus rayos de manera inevitable. Continuamos nuestra plática, amenos ambos, liberados, felices; nosotros mismos.
Te siento cada vez más cerca, intuyo tus intenciones y río.
Las palabras se funden con el silencio y crean un momento de infinita y belleza pura, te acercas lentamente... todo ocurre en segundos que asemejan horas, sonreímos.
¿Quieres otra cerveza? clara, por favor.
¿Quién lo diría? No me lo esperaba... pero agradezco tu paciencia. ¿Paciencia? paciencia y curiosidad, tenía ganas de verte.
Millones de palabras en una tarde; una tarde en una sola palabra. Felicidad en dos personas.
¿Qué se siente ser deseada? Eso depende: si eres deseada por alguien a quien también deseas es bueno, si no, es una sensación bastante desagradable.
Ojos curiosos y manos inquietas,
Posponemos la visita planeada para aquella tarde. Exactamente veintiún días, tres semanas resulta ser demasiado tiempo.
Si se aparece Sofia Coppola no prometo nada...
Ojos expresivos, brillantes. Mirada seductora, manos curiosas, labios dulces; palabras exactas, tarde perfecta... tú.
Francia espera... tres semanas resultan eternas.
Aquí te espero.
©Tania Manriquez

sábado, 3 de abril de 2010

Añoranza

La luna me confirma lo que hace rato venía presintiendo: es tarde.
Miro cómo el reloj marca el sonido del tiempo: tic-tac uno, tic-tac dos, tic-tac tres, tic-tac cuatro...
Es tarde y los recuerdos acuden a mi memoria, revolotean, me provocan, me llaman; unos se estrellan, se incrustan, otros se empolvan y carcomidos... se olvidan.
Me pongo a pensar en cómo eran las cosas antes de que todo esto comenzara. No eran muy diferentes, pero tenía menos que extrañar, cuestionaba menos y la incertidumbre de si volverías o no simplemente no existía.
Sollozo en silencio al pensar que dejé pasar muchos buenos momentos; me consuelo con una sola frase: "esto también pasará".
Tic-tac cinco, tic-tac seis... Los granitos de arena caen lentamente, como si ellos entendieran que necesito aprovechar todo el tiempo que hay en una hora.
Caen en silencio: saben comprender el dolor ajeno.
Escucho atentamente los sonidos que provienen de todos lados, una sola batuta al ritmo de cuatro tiempos y un compás.
Cierro los ojos para imaginar que de todo lo sucedido nada fue cierto; la cabeza comienza a adolecer, hay saturación de recuerdos.
Soplo velas, echo lave, cierro puertas; no quiero que me vean llorar.
Tic-tac siete, tic-tac ocho, empieza el final de los tiempos.
Tic tac nueve, entiendo: la añoranza sólo se presenta de noche, cuando los búhos ululan, los sueños cobran vida y yo tengo la oportunidad de pretender que nada de esto está pasando.
Tic-tac diez: es tarde, hora de despertar...

©Tania Manriquez

lunes, 15 de febrero de 2010

Suspensión en el espacio

A veces a mi también me da miedo afirmar las cosas
porque sé que de entre todas ellas
está esta: no regresarás jamás.
Adiós no.
Hola
¿Me conoces? ¿Te conoces tú?
Así es.
El día que me veas caminar por el mar, salúdame como si me conocieras.
¿Hola qué tal?
Hola muy mal
¿Nos conocemos? ¿Quién?
¡Ah, dios!
¿Mal?
Yo también
Bien...

©Tania Manriquez

lunes, 1 de febrero de 2010

Inventario


¿Qué es lo que se esconde detrás de la puerta roja?
Lágrimas derramadas, miles de silencios, palabras en inútil estado de putrefacción, cartas viejas de a montón, una botella de vino tinto que me habría gustado compartir contigo y cien velas con los más deliciosos y exóticos aromas.
Una ventana en dirección a los cuatro puntos cardinales, por si algún día vuelves; un sueño que nunca terminó de asentarse por completo, el reloj que se empeña en marcar la hora del momento exacto en el que te marchaste y la misma mentira de siempre: "ya no te extraño"...

©Tania Manriquez